sábado, 25 de diciembre de 2010

Sigamos la luz

Sigamos la luz

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido?. Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.(Mateo 2:1-2)
Los reyes magos siguieron la luz de una estrella para encontrar al Salvador y adorarle. Nosotros le adoramos al seguir la luz de Su ejemplo. Jesucristo, el Hijo de Dios, es perfectamente obediente, misericordioso y benévolo. Él pasó Sus días aquí en la tierra prestando servicio y dio Su vida para que nosotros pudiéramos arrepentirnos y vivir eternamente.
Gracias a que Él vino a la tierra, sabemos quienes somos: hijos amados del Padre Celestial. Es nuestro deseo que en esta navidad cantemos con gozo, oremos para dar gracias y realicemos buenas obras. Si nos esforzamos por llegar a ser más parecidos al Salvador, tendremos gozo y felicidad durante esta época maravillosa y paz cada día del año."

Presidente Thomas S. Monson
Presidente Henry B. Eyring
Presidente Dieter F. Uchtdorf

miércoles, 22 de diciembre de 2010

...andar por caminos más excelentes...

"Quizás nos apartamos del sendero que conduce a la paz, sólo para descubrir que es menester efectuar una pausa para meditar y reflexionar acerca de las enseñanzas del Príncipe de paz, y nos propongamos entonces adoptarlas en nuestros pensamientos y hechos, y vivir conforme a una ley superior, andar por caminos más excelentes y ser mejores discípulos de Cristo"
(Presidente Thomas S. Monson, "La búsqueda de la paz", Liahona, marzo de 2004, pag. 3)

"La paz os dejo, mi paz os doy; yo no la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo"
(Juan 14:27)

jueves, 16 de diciembre de 2010

La mejor Navidad de nuestra vida

"Si queremos tener la mejor Navidad de nuestra vida, debemos prestar atención al sonido de los pies calzados con sandalias; debemos tratar de alcanzar la mano del carpintero. Con cada paso que damos en Sus huellas, abandonaremos una duda y ganaremos una verdad."

(Presidente Thomas S. Monson, "La mejor de las Navidades",Liahona de diciembre de 2008, pag.6)

viernes, 3 de diciembre de 2010

“…no temáis”

"Hay mucho temor en el mundo hoy día: para casarse, tener hijos, establecer compromisos, defender lo correcto, enfrentarse a la presión de los compañeros. Existen temores a las condiciones económicas y desastres naturales, pero el consejo que el Señor tiene para nosotros hoy es similar al que se dio a María y a José: “Sed de buen ánimo, pues, y no temáis, porque yo, el Señor, estoy con vosotros”
(D. y C. 68:6; cursiva agregada).
El consejo del ángel a María y a José, “…no temáis”, fue más que una instrucción específica para sus problemas particulares; fue una salutación universal para todas las personas porque María y José desempeñarían un papel singular en el ministerio del
Salvador, ministerio que haría posible eliminar todos los temores de todas las personas de todas las edades".

(Élder Tad R. Callister, Liahona de diciembre de 2010, pag. 42)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ver lo que antes no había sido capaz de percibir...

"Una noche, mientras un abuelo le leía un cuento a su nieta de cuatro años, ella levantó la vista y dijo: “¡Abuelito, mira las estrellas!”. El anciano sonrió amablemente y dijo: “Estamos dentro, cariño; no hay estrellas aquí”. Pero la niña insistió: “¡En tu habitación hay estrellas! ¡Mira!”.
El abuelo alzó la mirada y, para su sorpresa, notó que el techo estaba salpicado de destellos metálicos. La mayor parte del tiempo eran invisibles, pero cuando la luz se
reflejaba de cierta manera en ellos, realmente parecían un campo de estrellas. Fueron necesarios los ojos de una niña para verlos, pero allí estaban.
A partir de aquel momento, cuando el abuelo entraba en su habitación y alzaba la vista, podía ver lo que antes no había sido capaz de percibir".

(Presidente Dieter F. Huchtdorf, Liahona de diciembre de 2010, pag. 4)

viernes, 12 de noviembre de 2010

Los tres maestros más grandes


Se ha dicho que los tres maestros más grandes son el ejemplo, el ejemplo y el ejemplo. Para todo padre, el ser un modelo de vida cristiana es la mejor forma de enseñar las verdades del Evangelio a sus hijos. Nuestros hijos aprenderán más al observar cómo vivimos, cómo actuamos y qué hacemos, que de cualquier otra forma que escojamos para enseñarles.
Enseñamos a nuestros hijos a servir bien cuando nosotros mismos servimos así; les enseñamos a perdonar cuando perdonamos; enseñamos amor y bondad al ser amorosos y amables; gratitud y aprecio al ser agradecidos y afectuosos. Cuando hacemos los convenios del Evangelio y los cumplimos, y recibimos las ordenanzas de salvación, nuestros hijos lo verán y nacerá en ellos el deseo de buscar las bendiciones de este tipo de obediencia. Les enseñamos los principios de honradez e integridad al ser honrados, verídicos, dignos de confianza y formales. Les enseñamos las virtudes de las responsabilidades y la mayordomía al ser hacedores y no dudar, al aceptar las oportunidades para participar y servir y al cumplir nuestra palabra. Cuando somos ejemplos de amor y bondad, cuando somos de buen ánimo, cuando edificamos y traemos gozo, paz y felicidad a los demás, nuestros hijos aprenden por nuestro ejemplo y nuestro comportamiento a hacer lo mismo. Nosotros debemos ser lo que queremos que ellos sean. Si queremos que reciban en sus rostros la imagen de Cristo, primero debemos hacerlo nosotros mismos.

(Ronald L. Knighton, "SEAMOS LOS MEJORES MAESTROS DE NUESTROS HIJOS", Liahona de junio de 2001, págs.38,40)

jueves, 28 de octubre de 2010

El pasado es para aprender ...

El pasado es para aprender de él pero no para vivir en él. Miramos atrás con el deseo de reclamar las brasas de las experiencias radiantes pero no las cenizas. Y una vez que hayamos aprendido lo que tengamos que aprender y que guardemos con nosotros lo mejor de lo que hayamos experimentado, entonces miremos adelante y recordemos que la fe siempre señala hacia el futuro. La fe está siempre relacionada con bendiciones, verdades y acontecimientos del futuro que tendrán efecto positivo en nuestra vida.

(Élder Jeffrey R. Holland, Liahona de enero de 2010, pag.18)